| Hola querida Italia, querida Buia!!!!!, de Silvana Martino Crotti | |
Argentina, 19 de septiembre de 2009
Mi nombre es Silvana Martino Crotti y como muchos de acá, de la Argentina, tenemos un “algo” italiano que nos vìncula, muchos sin conocerte, al otro lado del océano. No se si me recordarás, pero hace tres años pude encontrarme con vos, pude recorrerte, caminarte, olerte, tocarte, sorprenderme de conocerte, y estar en esa tierra tan añorada por de mi abuela. Pero, tengo que serte sincera, si bien fue maravilloso ver tus paisajes, tus lugares, lo mas importante de este conocernos fue el reencontrarme con esa partecita de mi historia. Una historia que nos marcò a fuego, una historia tan contada y valorada por quienes llegaron escapando, perdiéndote, perdiendo todo. Desde muy chiquitos mi abuela, Giannina Platolino, solía contarnos con mucha tristeza su venida, pero en sus relatos había y hay, algo que repetía como si cada vez lo volviera a vivir. Es la imagen de sus papás cerrando con candado la puerta de su casa, darse vuelta y empezar a marchar. El dejar su casa, su ropa, sus muebles, todo. Estoy convencida de que detrás de esos recuerdos esta la esperanza necia de no olvidar, de no seguir perdiéndolo, de quedarse con algo que es de ella, le pertenece, y que es parte de su identidad, de su historia. Por esto, cuando tuve la oportunidad de viajar por una beca a Barcelona, no dude ni un instante de que esa beca en realidad me llevaría a conocerte. En ese momento eran cosas precisas las que quería reencontrar: La partida de nacimiento de mi abuela, y de mis bisabuelos; traer tierra del lugar donde nació mi abuela (sobre todo, mi tía era quien me lo había pedido), conocer a los familiares con quienes nos habíamos puesto en contacto por Internet; ver los alpes que ella veía cada vez que se levantaba, desde la ventana de su casa, cuando era una niña; y escucharte, mirarte, recorrerte. A esta lista de cosas y lugares, mi abuela, antes de irme, agrego una caja de fotos para que la familia que me recibiera reconozca que tenemos un pasado en común y de este modo legitimara mi ida, con algunas aclaraciones y pedidos: ir a la represa donde trabajaba mi bisabuelo, para esto me marcò una foto para que ella me guiara en esa búsqueda. También me señalò algunas fotos donde se repetía una misma chica, diciéndome que ella la conocía como Mercedes, la sobrina preferida de su papá, de la cual habían recibido, en algún momento, sus fotos, pero no sabían mas nada de ella. La sorpresa fuè cuando mirando las fotos con la familia de Luisa en Bujia, donde también estaba Gisela, ella se reconoció en las fotos, eran sus fotos, ella era Mercedes!!! Fue un solo día el que estuve en la tierra de mi abuela, pero fueron momentos muy intensos, el re-encontrarme con gente que no conocía, pero que teníamos lazos de sangre que el tiempo no pudo borrar. La generosidad y hospitalidad con la que me recibieron y dispusieron todo ese día para recorrerte, la gentileza con la que pacientemente me contaran o respondieran en otra lengua a las miles de preguntas que tenia para hacerles. Pude estar en la represa donde había estado mi bisabuelo, conocer otros familiares que en su casa tenían colgados cuadros con fotos de los abuelos de mi abuela; estar en el lugar donde mi bisabuela lavaba la ropa, fue todo muy intenso, era como estar después de 83 años en los mismos lugares donde estuvieron aquellos que construyeron mi historia, que son parte de mi sangre. De recordarlo aun hoy me emociona, agradezco haber tenido esta oportunidad de re-conocerte!! También pude conseguir la partida de nacimiento de mis bisabuelos y mi abuela, lo que hoy me permitió tramitar mi ciudadanía italiana. (Las personas del registro civil de Maiano no podían creer que conserváramos los papeles de hace 90 años atrás con tanta prolijidad!!!) Junto con la posibilidad de tramitar mi doble ciudadanía, mi abuela recupero la de ella. En 1950 mi abuela debió renunciar a su ciudadanía por una promesa de trabajo que nunca tuvo, lo cual le hizo perder lo poco que le quedaba de vos. Hoy somos ciudadanas italianas, mi mamá y yo, y por supuesto mi abuela, que aunque no tenia la formalidad de los papeles, seguía teniendo tus raíces y tu sangre. La tierra que logre juntar hoy està guardada celosamente por mi tía, en un frasquito adornado con tiritas de los colores de la bandera italiana. Aunque sabemos que después del terremoto poco fue lo que quedo de esas tierras tiene un valor simbólico muy fuerte para todos saber que tenemos un puñadito de tu lugar. Así como pude capitalizar cosas y momentos hermosos de mi paso por Bujia, también conocí cosas muy tristes que ni mi abuela sabía. Mercedes o Gisela, al mirar la foto del pasaporte de mi bisabuela Argentina Schiratti (cómo un nombre a veces puede marcar un destino, no???) comenta de su enfermedad, que ya al partir estaba padeciendo. Mi bisabuela fallece acá, a los 10 años aprox. de haber llegado, de cáncer de mama. Mi abuela nos contaba como había visto morir a su mamá en una camilla en un pasillo de un hospital público, donde solo mojaban sus labios con agua, quedando solitas, ella y sus hermanas (Faenza y Dalia) junto a su papá. Esta gran pérdida se sumaba y profundizaba muchas otras pérdidas, dolores y tristezas. El venir sin conocer nada, con la incertidumbre de no saber con que podían encontrarse, siendo el único motivo escapar de una guerra donde las victimas eran familias enteras; la pobreza y el aislamiento de los primeros tiempos, donde ni el idioma conocían; la muerte en un accidente de su hermanita, nacida en Italia, Faenza Platolino; el estar solos, sin familiares y con una promesa o esperanza nunca hecha realidad de que volverían a su casa “abandonada” en 1923. Pero con muy poco pudieron sostener con entereza la vida, peleándola día a día, mi bisabuela era costurera de los “ricos", diría mi abuela, y mi bisabuelo trabajaba en el puerto como en muchos otros trabajos por los que deambuló. Las dos hermanitas que nacieron acá en la Argentina, Dalia y Faenza (el mismo nombre que su hermana nacida en Italia fallecida). Aprender a leer y escribir en la casa donde mi abuela trabajaba como empleada doméstica, allí también aprendió a rezar y llegò a tomar la comunión, cuestiones muy importantes y valiosas para ella. Tener su propia familia, casarse con un hijo de inmigrantes de la zona del Piemonte, Rodolfo Crotti, y tener tres hijos, Rodolfo, Marta y Adriana. Su historia se repetía y me atravesaba cada vez con mas fuerza cuando transitaba los lugares que a mi abuela le hubieran gustado volver a ver, era como si su historia se reescribiera. Fuè inexplicable lo que viví ese día en Buia y Majano, imposible pasarlo a pablaras porque estas no serían tan fieles a mis sentimientos. Algo quedo allá, hay algo que es mío, de mi familia, de mi abuela, algo quedo pendiente… Éste año mi abuela cumple 90 años (el 5/10) y se me hace difícil no preguntarme después de tanto tiempo que hubiese pasado si mi bisabuelo aquel día no tomaba la decisión de venir a la Argentina, cual hubiese sido nuestra historia. Quizás el sentido de ésta, la nuestra, es estar construida, forjada con un océano de por medio, con raíces que no se limitan a nuestro suelo, a nuestras fronteras, y el vivir con la ilusión de que lo nuestro acá no se agota, hay algo que quedo pendiente… Hasta algún otro momento en que tengamos la oportunidad de re encontrarnos, muchos abrazos desde nuestra querida Argentina. |